Leandro lo miró sin poder descifrarlo.
No sabía si lo decía en broma o si de verdad estaba tan fuera de sus cabales.
—¿Qué te pasó en la mano? —preguntó Leandro con rapidez, cambiando de tema para evitar meterse en problemas con un comentario fuera de lugar.
Álvaro miró de reojo el vendaje que envolvía su mano. Tenía una actitud despreocupada, pero, de alguna forma, se le notaba un leve orgullo al responder:
—Me la lastimé mientras cocinaba para Gabriela. Insistió en llevarme al hospital para qu