En realidad, había salido a contestar una llamada relacionada con esta sorpresa.
—¿Regalo? —Gabriela frunció el ceño, notoriamente intrigada.
Hasta ese momento, Álvaro jamás le había dado obsequios.
En fechas especiales, él solo le enviaba cheques y nada más.
—Ábrelo y verás —insistió Álvaro, dedicándole una sonrisa.
Gabriela lo pensó un instante, pero terminó tomando el estuche.
Al levantar la tapa, encontró una hermosa gargantilla con un ópalo de fuego sobre un fondo de terciopelo negro.
Se qu