—Cuando termine el año, nos mudaremos de la finca a la ciudad. Así podrás venir con más frecuencia a verlas si lo deseas —dijo Álvaro, tomando la mano de Gabriela con infinita dulzura.
Gabriela lo miró con atención.
Parecía que él hablaba muy en serio, como si de verdad estuviera haciendo planes a futuro.
Ella no respondió. Retiró lentamente su mano de la de Álvaro.
—Antes siempre estabas muy ocupado en estas fechas, ibas de fiesta en fiesta. ¿Acaso este año no irás a ninguna?
Incluso aquel Año