Todavía medio dormida, recordó de pronto que había confundido a Álvaro con Emiliano y lo había abrazado mientras lloraba desconsoladamente.
Sintiéndose incómoda, renunció a seguir acostada y, para evitar un momento desagradable cuando él despertara, se levantó de la cama alrededor de las siete.
Casualmente, oyó a Kian anunciar que la familia Ponce iría a hacer una visita esa misma mañana.
Al instante, varias ideas cruzaron por la mente de Gabriela, y en cuestión de segundos ya tenía un plan.
Des