En la puerta se encontraba Álvaro, observándolas con una mezcla de sentimientos.
La escena era, en apariencia, de lo más tierna: su hermana conversaba entusiasmada con el bebé que venía en camino, mientras Gabriela la miraba con una sonrisa llena de cariño.
Esa ternura era algo que Álvaro jamás había sentido dirigido hacia él.
Entre celos y un súbito desaliento, prefirió no entrar a interrumpir el momento y se dirigió a la cocina.
La noche anterior había prometido a Gabriela que volvería a prepa