Carmen echó un vistazo hacia Gabriela, que yacía inconsciente en la cama.
—¿Qué dijeron los doctores? —preguntó con voz firme.
—Le sacaron sangre para hacer análisis. Los resultados estarán en unos treinta minutos —respondió Álvaro, manteniendo la compostura.
En ese momento, el teléfono de Álvaro comenzó a sonar.
Miró la pantalla: era Noelia.
Asumiendo que se trataba de otra de sus quejas, cortó la llamada sin dudar.
Sin embargo, apenas colgó, el teléfono volvió a sonar. Era Noelia otra vez.
—¡C