"Yo no quería que perdiera al bebé ni que le quitaran el útero. Estoy dispuesta a compensarla. Lo que ella pida, si está en mis manos, lo cumpliré."
Álvaro la miró fijamente, sus ojos oscurecidos, su expresión llena de rabia contenida.
—¿Ella quiere estar conmigo? ¿Eso también estás dispuesta a dárselo?
La mirada de Gabriela se encontró con la de Álvaro.
En un instante, pensó ver algo extraño en sus ojos. ¿Era… un ruego?
¿Álvaro estaba rogándole?
¿Rogándole qué?
"De acuerdo", respondió Gabriela,