Mundo ficciónIniciar sesiónAlessandro Minetti camina lentamente hasta detenerse frente a mí. Su presencia me envuelve, poderosa e intimidante, mientras deliberadamente se toma su tiempo en responder. Se detiene, inclinándose lo suficiente cerca para hacerme sentir intimidada.
—¿Quiere irse ahora? —frunce el ceño, poniéndose serio—. ¿No me pidió que arreglara para que trabajara por la mañana y, a partir del mediodía, con mi abue






