81. EL OTRO MINETTI
Me armo de valor y lo miro de frente. Su mirada guarda una amenaza todavía y un misterio insondable, que me dice que sabe más de lo que está diciendo. Él me analiza con paciencia, consciente de lo turbada que estoy tras lo que acabo de presenciar, y eso le divierte.
—No, no te asustes. Tu mamá quería que él le explicara todo —sigue hablando detenido en su lugar—. Ahora que tiene tiempo, dice que la acompañará a las consultas. Luci estaba muy feliz, me pidió que te dijera que después hablaban,