Mundo ficciónIniciar sesiónLuci reculó un paso mientras me miraba aterrada; su rostro era un cuadro de miedo y desesperación. Se llevó una mano al pecho, tratando de controlar su respiración, pero su temblor delataba el terror que sentía. Luego vino a mi lado y me abrazó, comprendiendo mi terror.
—No puedo escapar, Luci —sollocé en sus brazos—. Firmé un contrato con él por tres años. Ya no hay nada que pueda hacer, solo






