505. UNA GRAN PASIÓN
LILIAN:
Pero Alessandro no responde. Me tomó el rostro con ambas manos y me besó con furia, con pasión, como si quisiera grabarse en mí. Sigue besándome de la misma manera, sin dejar que hable. Me abre el pantalón y me lo baja con furia. Lo ayudo mientras lo acaricio y lo beso también con desespero en la oreja, mientras estoy excitada al máximo.
—Lo quiero todo, Ale, todo, ahora… —gimo al sentir cómo el miembro de Alessandro salta y choca con mi centro al ser liberado.
—¿Lo quieres…? —pregu