506. EL ENCUENTRO CON DONATO
ALESSANDRO:
Ante mi pregunta, Donato se sienta en la cama con algo de esfuerzo, ayudado por Rufo, que le acomoda las almohadas detrás de su espalda.
—Antes de contestarte eso, Alessandrito —comienza a hablar Donato—. Deja que cumpla con mi deber de instruirlos en la organización de los dragones, que fue la tarea que me dejó encomendado tu padre.
—Eso puede esperar, señor Donato —insisto, queriendo saber lo más importante para mí en estos momentos—. Ahora lo único que me interesa es encontra