489. EL ENTRENAMIENTO
ALESSANDRO:
Miro a Lilian, decidida a que la entrene, pero yo todavía me pregunto si funcionará esta locura. Recuerdo lo que le dijera Rufo: cuando ella decide hacer algo bien, lo hace excelente. Tomo aire, llenando mis pulmones; decidido a arriesgarme una vez más. Será el último intento, me digo.
—¡Desnúdate! —le pido enseguida.
—¿Eh? —no reacciona de inmediato.
—¡Desnúdate completa! —ordeno de nuevo—. Vamos a bañarnos; tu nueva vida acaba de empezar, Leslie Lemert Minetti.
Obed