488. SOMOS LOS JEFES
LILIAN:
Alessandro se separa de mí, alejándose. Baja la cabeza y se aprieta el puente de la nariz como hace siempre que algo le molesta.
—Esto no va a funcionar, Lili, no va a funcionar —dice poniéndose de pie—. Jamás te vas a someter completamente a mi autoridad.
—Sí, sí, Ale, lo haré, lo haré —me apresuro a decir—. Pero, por favor, no me pongas a hacer sexo con otro hombre, no lo hagas. Tiene que haber un límite.
No dice nada de inmediato. Solo me mira con el rostro ensombrecido. P