Mundo ficciónIniciar sesiónALESSANDRO:
Rufo y yo nos miramos, luego la observamos a ella, que nos mira inocentemente, y ambos soltamos una risa. No podemos creer que todo este tiempo hemos tenido las llaves a nuestro alcance sin saberlo.
—¿Por qué se ríen? —pregunta Lilian. —Te lo diré luego, cariño. Ya son más de las tres de la tarde. Deja que los chicos preparen todo y nos vamos —digo mientras me pongo de pie para






