Mundo ficciónIniciar sesiónLUCILA:
Él alza la cara hacia mí. Sus ojos, rojos e hinchados, me atraviesan el corazón. Una lágrima más cae hasta chocar contra su camisa. Dentro de mí, todo se revuelve. Me importa un carajo si mi carácter a veces es un desastre y si suelo ser demasiado impulsiva. Él está aquí. Está respirando. ¿Cómo puede pensar que lo ha perdido todo? Me tiene a mí.
—No, no, Damián...






