325. MIRANDO A LILIAN
ANDY:
No le respondo de inmediato. Mi corazón late acelerado al ver a Lilian tan elegante y hermosa. No puedo quitar los ojos de ella, pero tampoco puedo olvidar lo que me dijo el día del simposio. Estaba jugando conmigo y que era la esposa de Minetti. Ahora observo cómo él la lleva sujeta de su brazo, como si temiera que se le rompiera, rodeada de una gran cantidad de hombres de seguridad. Eso me dice que no es la mejor oportunidad.
—No quiero verla en compañía de todos ellos —expliqué sin dej