317. CONTINUACIÓN DEL REGRESO
MINETTI:
Estaba tan feliz de que te hubieras despertado al fin que me dormí abrazado a ti todo el viaje. Ese tiempo fue un infierno para mí. Extrañé tanto a mi esposa que, aún teniéndola conmigo, creí que iba a enloquecer. Tu silencio me mataba, pero despertaste y, al parecer, ibas a estar bien, con un poco de secuela que Rufo decía que se te iba a quitar. Me desperté cuando el avión aterrizó. Me levanté y miré por la ventanilla. Todo estaba listo: las ambulancias, mis hombres, los autos.
Obs