316. EL PRIMER DESPERTAR
MINETTI:
Fue una gran emoción volver a oír a Lilian llamarme y extender sus manos hacia mí ese día. La abracé con cuidado, temiendo que fuera un sueño. ¡Había despertado y me conocía, no se había olvidado de mí! Mi emoción era tan grande que tuve que tragar en seco para no llorar.
—¿De veras recordé todo bien esa vez? —preguntó con incredulidad.
—Sí, te acordabas bien, al menos eso me pareció —dije recordando ese momento.
—No me acuerdo de eso. ¿Qué sigue? —preguntó Lilian.
—¡Regresaste