260. OTRA VEZ DORMIDA
LILIAN:
Rufino comienza a hacerme una exhaustiva examinación. No comprendo por qué, pero hago todo lo que me pide porque quiero que Ale vuelva. Puedo sentirlo hablando con alguien en la puerta.
—Alessandro, pasa ahora —lo llama Rufo, y mi corazón salta desbocado al ver a mi Ale—. Todo parece estar bien. Cuando lleguemos le haré todos los exámenes correspondientes. No la canses. Al parecer, aún no recupera la completa movilidad de su lado izquierdo —escucho a Rufo decir.
—¿Qué accidente? —trato de averiguar, pero me cuesta mucho hablar; mi voz sale gruesa y me duele la garganta.
—Ya pasó, todo va a estar bien, Lili, todo va a estar bien —repite una y otra vez—. Confía en mí, haré que vuelvas a estar como nueva. Esa pesadez en tu lado izquierdo va a pasar.
Me explica Rufo de nuevo, sonriente y mirando hacia la puerta donde veo a Migue llorando emocionado. No entra, me tira dos besos y se va abrazado a Rufo, cerrando la puerta.
No entiendo lo que quiso decir con eso, tampo