260. OTRA VEZ DORMIDA
LILIAN:
Rufino comienza a hacerme una exhaustiva examinación. No comprendo por qué, pero hago todo lo que me pide porque quiero que Ale vuelva. Puedo sentirlo hablando con alguien en la puerta.
—Alessandro, pasa ahora —lo llama Rufo, y mi corazón salta desbocado al ver a mi Ale—. Todo parece estar bien. Cuando lleguemos le haré todos los exámenes correspondientes. No la canses. Al parecer, aún no recupera la completa movilidad de su lado izquierdo —escucho a Rufo decir.
—¿Qué accidente? —