184. CONVERSACIÓN CON MIGUEL
Solté un suspiro al recordar esos días. Mi adolescencia había sido caótica y, si bien me daba un poco de vergüenza mi descaro juvenil, también me provocaba una punzada de nostalgia. Eso sí, un mes cuidando a Miguel en secreto me parecía un atentado contra la lógica ahora, sobre todo porque, si lo pensaba, podría haber sido un criminal... o peor, ¡un espía de la mafia!
Casi me río de mis propios pensamientos, pero Miguel me miraba con gratitud y temor, mientras fijaba la mirada en mí. Me enco