Mundo de ficçãoIniciar sessãoADRIANO:
Observé a papá unos instantes; se había quedado pensativo al escucharme. Estaba seguro, la espalda de Lilian estaba limpia. No me había acostado con ella, pero sí la he visto cambiarse a veces en el hospital. Ella no tenía ningún tatuaje en todo su cuerpo.
—Te equivocaste con ella, papá. Lilian, a pesar de que es una excelente doctora, odia las agujas; no me la imagino haciéndose un tatuaje, ella






