175. LOS ENEMIGOS
EVA:
Llegué furiosa a casa, seguida por Eva. Tiré mi bolso y todo lo que encontré a mi paso, y luego, al girarme, vi a Eva mirándome en silencio. Sin pensarlo, le propiné dos enormes bofetadas.
—¿Para eso te di tanto dinero? —le grité—. ¿La viste? ¡La señora Minetti, la señora Minetti! ¿Cómo diablos se convirtió esa estúpida en la señora Minetti?
—Galatea, cálmate. Yo hice todo lo que me pediste —contestó Eva acariciando su mejilla—. Le pagué al Pelirrojo para que quitara a los hombres de l