169. REUNIONES EN EL SIMPOSIO
Luego de conversar un rato con Rufo y dejar que Migue hablara un rato a solas con él, regresamos a la casa y nos acostamos. Por alguna razón, no puedo dormir bien; en mi cabeza retumba él para siempre.
—Ale, Ale —lo llamo—. ¿Qué quisiste decir con para siempre?
—Duerme, linda, mañana tenemos mucho trabajo —es su respuesta y se gira para estar de frente—. Ven, deja que te abrace, todo va a estar bien ahora, Lili, nadie podrá robarte de mí.
—¿Qué quieres decir? —pregunto preocupada. Todo