168. EL TATUAJE
Alessandro me mira en silencio por un momento. Pasa a explicarme que las estrellas regadas por mi espalda son el mapa de otro tatuaje que debía terminar hace mucho. Después me explicará bien el motivo.
—El caso es, Lili, que significa que pasas a ser miembro de una familia —se detiene dudando—. Ahora lo harás, pero de otra manera. Además, tienes que tener el de primera dama: un ojo con una pequeña pirámide, y no te va a doler. Rufo te lo hace con anestesia muy rápido.
¿Rufo? No puedo creer que mi director se dedique a hacer tatuajes. El gran cirujano que tanto admiro. Alessandro asiente y me pregunta ansiosamente:
—¿Aceptas, Lili? Yo también lo haré —se queda mirándome fijamente—. ¿Sabes lo que significa si aceptas?
—Que soy la primera dama de la mafia italiana, la esposa del capo de capos Alessandro Minetti —contesto sintiendo que sus garras se cierran sobre mí más y más. —Después, ¿Rufo puede borrarlo? ¿No puedo hacerlo provisional?
—No, Lili, tiene que ser real y es para