170. QUIERO QUE ME AMES A MÍ
Todas las miradas se giran hacia nosotras. Florencia da un paso hacia Alessandro, pero yo me interpongo entre los dos, enfrentando a la desvergonzada mujer. No le importa que su esposo esté a su lado y que esté coqueteando con el mío.
—Señora, esto no le concierne —me enfrenta con desprecio—. Se trata del futuro de la empresa del señor Minetti.
—¿Quieres decir del futuro de nuestra empresa? —digo sin contenerme—. No olvides que soy la señora Minetti. Y sé muy bien lo que nos conviene. Que