170. QUIERO QUE ME AMES A MÍ
Todas las miradas se giran hacia nosotras. Florencia da un paso hacia Alessandro, pero yo me interpongo entre los dos, enfrentando a la desvergonzada mujer. No le importa que su esposo esté a su lado y que esté coqueteando con el mío.
—Señora, esto no le concierne —me enfrenta con desprecio—. Se trata del futuro de la empresa del señor Minetti.
—¿Quieres decir del futuro de nuestra empresa? —digo sin contenerme—. No olvides que soy la señora Minetti. Y sé muy bien lo que nos conviene. Querido, vamos.
—¡Alessandro! —lo llama otra vez.
—¿Sabes qué? —me detengo, no sé por qué estoy molesta—. Estoy cansada de que te dirijas a mi esposo por su nombre de pila. A partir de ahora quiero que lo llames como debe ser: Señor Minetti.
Florencia abre la boca, mirando a Alessandro, que parece divertido y no interviene. Creo que le gusta por la media sonrisa que veo en su boca mientras sigue erguido a mi lado.
—¿Quién lo dice? Alessandro y yo nos conocemos hace mucho tiempo —me enfr