Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlejandro cruza por la puerta de la cocina e inmediatamente el espacio cambia de ambiente, todo parece estar más caliente y el oxígeno condensarse alrededor. Olivia por primera vez es consciente de como su corazón empieza a latir rápidamente, tiene que abrir su boca para poder respirar mejor, no sabe qué es lo que siente, hasta que aquel hombre con esa azul y feroz mirada es nombrado chef jefe y ella se ve envuelta en odio y decepción. Llevaba años trabajando para el mejor hotel - restaurante en Londres el Hotel Jhonson´s London Corporated. Y esperaba ser ella quien estuviese ocupando ese puesto, pero hay algo más que le produce ese hombre. ¿Tensión u odio? ¿Qué es lo que siento? Alejandro puede notar su verde mirada fijarse en él y algo de ella lo cautiva, pero no sabe qué es. Él desearía estar abriendo su propio restaurante, sabe que es uno de los mejores, si no el mejor cocinero formado en Londres. Es nombrado chef jefe, pero eso no le llena tanto de orgullo ha venido haciendo lo mismo por años, la joven de mirada aceituna lo mira con rabia está acostumbrado a ello, pero no sabe por qué su cuerpo reacciona a la mujer, la sangre le empieza a calentar su cuerpo y no sabe si lo que siente por Olivia es deseo o molestia. ¿Tensión u odio? ¿Qué es lo que siento?
Ler mais– Olivia…– Alejandro – me giro rápidamente para verlo, está despierto, se ve cansado, terriblemente golpeado, pero por fin después de quince días ha despertado. – Cálmate, no te esfuerces. Ya llamo a las enfermeras. Entra una, dos enfermeras. Luego la doctora, lo examinan y regulan sus medicamentos. Alejandro me observa y observa el niño que llevo en mis brazos y él admira con atención todo lo que sucede frente a él. – ¿Por qué no me habías dicho? – pregunta, su voz se escucha forzada, como si le costada mucho hablar. – Lo siento, no hables. Por favor, sé que me equivoqué y espero que me perdones por ello. Yo… yo tenía miedo. – ¡Papi! ¿Jugamos? – le pide Martín a Alejandro. – En este momento papi no puede. Tiene que descansar. – ¿Esto es tuyo? – le pregunta Alejandro a su pequeño, las lágrimas salen de sus ojos sin poderlo controlar.Martín asiente y se restriega los ojos. – Deberían ir a descansar. Yo… n
Una venda le cubre gran parte de la cabeza, en mi mente repito la lista, fracturas múltiples en los huesos de su mano derecha, contusión en la parte derecha de su cabeza, fracturas en varias costillas y dos rotas, evidentes moretones en diferentes partes de su cuerpo donde recibió el impacto. Una hemorragia interna provocada por una de sus costillas. Sus ojos están cerrados, todas las maquinas hacen ruido y pitidos exasperantes, me acerco a pasos cortos y lentos, una bolsa de sangre sobre la cabecera de la cama resalta demás de las otras con el suero y los medicamentos que le administran, le tomo la mano izquierda y se la acaricio. — Lo siento. No debí irme anoche del restaurante. No debí irme de tu departamento — me siento a su lado y sollozo entre su mano y las mías. Después de un largo tiempo, de desahogarme y dejar que la tristeza saliera de mi alma, me levanto para acariciarle el rostro y recuerdo las noches que dormimos juntos uno al lado del otro compartiendo
Siento el aire frío de la ciudad colarse por la visera de mi casco, voy lo más rápido que puedo, incluso me paso varios semáforos en rojo, solo quiero ver a mi amada Olivia y consolarla. Aunque en este momento ya lo esté haciendo otros brazos, otro corazón, que esté besando sus dulces labios y posiblemente haciéndole el amor. Una punzada me atraviesa el pecho y me hace desequilibrar por un segundo, zigzagueo con la moto bajo mí, y retomo el control de nuevo con un poco de dificultad, bajo de a poco la velocidad para darme un minuto y respirar. Lo importante es llegar donde ella, así sea tarde.Un pitido y las luces de un coche me hacen espabilar de la peor manera. (…)El timbre suena y hace que Martín se despierte de nuevo, llora con ira así que debo alzarlo para poder abrir la puerta. De alguna manera también agradezco que sus pequeños brazos rodeen mi cuello, encuentro un poco de consuelo en ese gesto, aunque él no entienda
— Cardamomo y cúrcuma — le digo a Isabel apenas entro y la veo recostada en el sofá de la oficina, muy tranquila como si solo estuviese esperando a que la noche acabe para irse, ni siquiera parece que hubiese llorado.Ella empalidece y me mira asustada. La tiro de uno de sus brazos y la obligo a levantarse y esta vez pega un grito más fuerte, supongo que con el propósito que la escuchen. Me siento enojado, decepcionado y triste — Eres la peor persona que he conocido en mi vida. — Alejandro, yo no hice nada — intenta escabullirse. — Así fueras la última persona sobre la faz de la tierra, nunca me metería contigo — respiro y solo siento lastima por ella. Aún así no la suelto y la saco arrastras del lugar.La cocina sigue funcionando, con un poco más de preocupación, pero sin afectar en nada, las personas que ha elegido Olivia para trabajar con ella son leales y en medio de todo eso es bueno.— ¿Dónde está Olivia? — le pregunto a Emily qu
Último capítulo