En ese momento, el eco de unas detonaciones retumbó violentamente por todo el edificio, haciendo que el suelo vibrara bajo sus pies. Los hombres armados que vigilaban el lugar se alzaron de inmediato, apuntando sus armas hacia las entradas. Olivia apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir la mano de Benjamin cerrándose firmemente alrededor de la suya.
—¡Ven! —ordenó él con urgencia, tirando de ella mientras corrían hacia una puerta oculta al fondo del edificio.
Olivia no dudó. Apretó su mano en torno a la de Benjamin y lo siguió mientras se adentraban en un oscuro y estrecho túnel que descendía bajo tierra. La humedad del pasadizo se pegaba a su piel, el olor a polvo y moho llenándole los pulmones, pero ella no soltó a Benjamin ni un segundo.
No sabía exactamente qué planeaba él, ni qué tanto riesgo estaban corriendo ahora, pero sí sabía algo con absoluta certeza: Benjamin había conocido su plan desde el principio. Había conocido el peligro, las posibilidades casi nulas de éxit