Olivia se dio la vuelta y fue tras Maia por sus palabras.
—Maia, les he dicho que nos dejen en paz si se preocupan por la seguridad de la niña. ¡Hicieron lo que les pediste!— Olivia dijo sombríamente. —Vamos a la azotea y ajustemos cuentas de una vez por todas—.
Cada una de ellas subió a un ascensor de observación hasta el último piso. Dentro del ascensor.
Nova seguía llorando a pesar de que había llorado hasta quedarse ronca. Estaba volviendo loca a Maia. —¿De qué sirve llorar? Me ocuparé de t