La multitud voló en un alboroto. Nadie se atrevió a hacer un movimiento.
Holly movió la cabeza de un lado a otro entre Maia y Olivia. —¿Q-Quién es quién? ¿Lo que acaba de suceder?— exclamó con incredulidad.
Tenía sentido que Holly no supiera lo que estaba pasando. Sin embargo, Silas y Olivia eran muy conscientes de la situación.
—Maia, bienvenida a la fiesta de Nova—. Silas extendió la mano y dijo con ansiedad: —Pero por favor, devuélveme a mi bebé—.
Maia dio un paso atrás. Sostuvo al bebé con un brazo y con la otra mano sostuvo una aguja en su cuello.
—¿Devolverla a ti? ¿Por qué debería?— Maia se rió como una maníaca. —Esta es una rara oportunidad para mí. ¿Por qué crees que debería devolverte a esta niña antes de alcanzar mi objetivo?
—¡Maia! ¡No exageres!— Los ojos de Silas enrojecieron de ira. —Intentaste envenenar a mi padre y sabotear la relación de Olivia y Max, pero fallaste. ¿Qué estás tratando de hacer ahora? Sólo ven a mí. Nova no tiene nada que ver con esto. ¡Devuélvenosla