—¡Oh, no! ¡Tenemos que detenerla!—
—¡Sí!—
Cuando el chofer se hizo cargo de las mochilas y estaba a punto de llevarlas a sus asientos, lo esquivaron.
—Señor ¿Tomas? ¿Señorita Mia? —El chofer se quedó sin palabras.
—¿No viste pasar a la mujer que dice ser nuestra madre biológica?— Tomas dijo con voz asertiva. —Mia y yo no la hemos visto desde hace algún tiempo, y deseamos hablar con ella; entonces, no tenemos prisa por irnos a casa—. El chofer no podía creer lo que escuchaba.
¿Qué está sucediend