Mientras está acostado en el sofá, con Alice desnuda sobre su cuerpo, Richard acaricia su cabello, notando que parece medio adormilada.
—¿Cómo estuvo tu día? —pregunta.
—Fue bueno… —responde después de pensarlo un momento.
—Elis no fue extraña contigo, ¿verdad? —insiste, preocupado por la personalidad de su hermana.
—No. Tu hermana es una mujer maravillosa y sus hijos también —responde.
—Me alegra que te caiga bien, porque ella también te aprecia mucho —revela, notando que Alice se queda pensat