Nina se acerca a su esposo, suplicándole que retire sus palabras.
—No digas eso de nuestra única hija, Donald. No puedes simplemente echarla de casa.
—¿Y de verdad quieres que alguien como ella siga viviendo aquí después de lo que hizo? —responde él, con la voz cargada de indignación.
—Es joven, está expuesta a cometer errores —intenta intervenir Nina, buscando una salida pacífica.
—Entonces que vaya a cometer sus errores bien lejos de aquí. Tengo que prepararme para un compromiso importante y,