Ya habían pasado dos días sin que Alice hablara con Richard. Desde que él se marchó a San Francisco, no había logrado ponerse en contacto con él y cada vez estaba más preocupada por lo que pudiera haber sucedido. La última vez que intentó hablar con él, Richard solo le dijo que estaba ocupado resolviendo algunos asuntos y le prometió que la llamaría en cuanto pudiera. Pero esa llamada nunca llegó. La tensión no hacía más que acumularse y ella ya no conseguía concentrarse en el trabajo.
—¿Estás