Silvia no entiende por qué su hija está tan callada desde que regresó de la calle. Mientras juega con su nieta sobre la cama, observa a Alice haciendo las maletas, tanto la suya como la de Lily.
—¿Cuándo te vas? —pregunta Silvia.
—No lo sé. Esperaré a que Richard me avise —responde Alice mientras separa la ropa que llevará de la que dejará allí.
—¿Pasó algo entre ustedes? —pregunta de nuevo—. Pareces un poco nerviosa.
—No es nada. Solo estoy ansiosa por mudarme de país de un momento a otro.
—No