Al darse cuenta de que no conseguiría nada en ese momento, Richard se sentó en la cama, apoyando la espalda contra el cabecero. Con la mano le hizo un gesto para que se acercara y se sentara a su lado.
—Madeline se volvió loca —confesó—. Ya no la reconozco.
—¿Qué hizo? —preguntó preocupada.
—Dijo que no le importa que yo les diga a todos que soy yo quien está rompiendo nuestro compromiso.
—¿Y eso no es bueno? De cualquier manera, ya no sigue con la idea de que no va a terminar la relación.
—Ser