Elis, que había permanecido callada hasta ese momento, decidió intervenir. Ya no soportaba tanta injusticia.
—¡Mi hermano no se va a casar! —declaró, atrayendo la atención de todos.
—¿Qué estás diciendo, Elis? —preguntó Nina, completamente alterada.
—Exactamente lo que acaban de escuchar. Mi hermano no se casará con Madeline por una razón tan retrógrada. Sé que ustedes son sus padres y creen que su hija es una joven llena de virtudes, pero las cosas no son así. Yo ya he visto su peor lado y sé