Escuchar aquella confesión de Richard deja a Alice completamente confundida.
—¿Qué acabas de decir? —pregunta, esperando que lo que acaba de oír no sea más que una mala interpretación.
—Lo pensé bien y decidí que es mejor que vayamos primero a California. Así tendremos tiempo de encontrar un apartamento para ti.
—¿Tienes una prometida? —pregunta, ignorando por completo el resto de sus palabras.
—Pensaba decírtelo antes —responde él—. Pero, por todas las circunstancias que vivimos, fueron sucedi