Después del paseo por Davenport, Adrian invita a Madeline a cenar en un pequeño restaurante de comida mexicana que había cerca. El lugar era sencillo; las mesas estaban al aire libre, ofreciendo una vista deslumbrante del atardecer. Mientras esperaba la comida, Madeline sintió la suave brisa del anochecer acariciar su piel. Hacía mucho tiempo que no experimentaba una paz como aquella.
Desde que comenzó a involucrarse con Richard, no había vuelto a tener un solo día de tranquilidad. Siempre viví