Madeline rompe a llorar desconsoladamente. Sabe que necesita decir la verdad para redimirse ante Richard, pero la vergüenza por lo que hizo para conseguir lo que quería la consume.
—¡Habla de una vez! —insiste Richard, sacudiendo la silla donde ella está sentada.
—Richard, por favor, me estás asustando —admite ella, con el rostro marcado por el pánico.
—Deja de dar vueltas y dime de una vez qué fue lo que realmente pasó aquella noche —continúa él, impaciente.
—Lo haré, pero necesitas calmarte —