Madeline se levanta y se acerca a su prometido.
—Richard, te conozco desde hace tantos años y siempre te he admirado por ser un hombre íntegro y de palabra —dice—. Nunca te he visto dar marcha atrás en algo que asumiste. Por favor, no cambies por un impulso de deseo. No sé qué pasó entre tú y esa mujer, pero si antes no supo valorarte, tampoco lo hará ahora. Yo estoy aquí, prácticamente suplicándote que te quedes conmigo. Nunca voy a decepcionarte ni a abandonarte, pase lo que pase.
—Creo que s