Cuando abre los ojos por la mañana, Madeline se da cuenta de dónde está. Mira hacia un lado, pero no ve a Adrian. Lentamente se incorpora y encuentra la ropa que había usado la noche anterior, doblada y perfectamente planchada.
Sonríe al darse cuenta de que Adrian se había despertado más temprano para lavarla. Después de vestirse, sale de la habitación y lo encuentra en la cocina. En cuanto él la ve, le dedica una sonrisa y camina hacia ella.
—Buenos días, princesa —la saluda Adrian, dándole un