Capítulo 15— Escena en la entrada
El motor del auto se apagó frente al Hotel Montaldo. El murmullo de la fuente en la entrada parecía ajeno a la tensión que aguardaba. Samuel, al volante, giró la cabeza hacia Victoria. Ella, como siempre, mantenía el gesto altivo: labios rojos recién retocados, ojos fríos y listos para la batalla. Su sola presencia imponía respeto, pero Samuel notó algo más: la rigidez en su mandíbula, ese detalle mínimo que revelaba que también sentía la presión.
Él siguió su