Olivia
Mi mirada aun estaba fija en el cuerpo de esa horrible mujer dando las últimas convulsiones hasta que dejó de moverse.
Respiré hondo y salí del trance en el que estaba y endereze mi espalda con elegancia y aun manchada de sangre, subí nuevamente al estrado tomando el ruedo de mi vestido pera no enredarme.
Enzo me recibió con cautela, pero le di una suave sonrisa para que se tranquilizara y terminaramos con todo ésto.
—Ahora que todos los honores fueron hechos, ahora si pueden sentarse