Olivia
Mi esposo estaba totalmente en su personalidad de matón, dispuesto a defenderme de todo lo que estos arrastrados puedan decirme.
—Ejecutare a todo estos traidores qué no se arrodillaron frente a mi mujer.
Informó a los presentes y empezó a prepararse para la matanza.
Se acercó a mi lentamente mientras se quitaba el saco con esa mirada siniestra qué tanto me prendía, le sonreí con picardía en respuesta.
–Hoy tendrás tu iniciación, muñeca —me informó y asentí.
—¿Qué tengo que hacer? —