Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlce mi mano que estaba manchada de sangre y la acerque al rostro pálido de la chica para darle la caricia más siniestra qué le habían dado. Le sonreí para tranquilizarla y ella destenso los hombros. Justo lo que quería, que bajara la guardia.
En segundos mi tacto cambió e inmediatamente abrió los ojos sorprendida por darse cuenta que había caído redondita en mi propia trampa. La agarré las mejillas clavandole las uñas tan profundo que le hice sangre, ella soltó un quejido tan fuert






