Olivia
No supe cómo reaccionar ante lo que veía a través de las pantallas.
Mi corazón comenzó a latir con desespero y más cuando vi la explosión que no anticipé porque no la vi cuando la accionaron.
—Enzo, cúbrete —chillé por el intercomunicador.
Pero ya era demasiado tarde. El capo accionó la granada y arrasó con él mismo y toda la gente a su alrededor.
Con desespero gritaba órdenes para que los hombres que estaban fuera de la zona de fuego pudieran entrar y buscar a mí esposo y a Red.
—Salvat