Enzo, había tomado la información sobre la situación de la deuda de mi padre de la mejor manera posible. A pesar de la gravedad del asunto, su reacción fue calmada y comprensiva. Sabía que no era fácil para él, pero su apoyo incondicional me daba fuerzas para enfrentar la tormenta que se avecinaba.
La deuda de mi padre era un peso que había cargado desde que me llamó para darme esa desagradable noticia e intento obligarme a ayudarlo. Mis hermanos y mi madrastra estaban al borde del colapso, y a