Olivia
El día siguiente, me encontraba nuevamente revisando el papeleo de los hoteles, pero Enzo había decidido que necesitaba un descanso, así que, a pesar de mis protestas, me llevó al jardín.
La fragancia de las flores repletas de color llenaba el aire y, en la sombra de un olivo, me hizo sentar. Con sus manos en mi cintura, observó mi barriga con una mezcla de ternura y asombro.
—Pronto seremos tres —murmuró, su voz apenas un susurro. Esa simple declaración encendió en mí una chispa de aleg