Me senté en el borde de la cama y observé cómo lentamente Kat se desnudaba. Comenzó sacándose mi suéter de algodón, dejando al descubierto sus pechos llenos y su hermosa pancita. Luego se quitó los pantalones de pijama, quedando con una sexy panty de encaje blanco.
— Esto es una mala idea — le dije.
Kat se acercó a mí y se subió a mi regazo.
— ¿Según quién? — preguntó.
Metió sus dedos en mi cabello y me atrajo hacia ella.
— Te necesito tanto — me dijo.
Rozó sus labios ligeramente con los míos d